Constanza Coll de El Barco Amarillo ¿Por qué viajar nos hace bien?

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Ulises-El Barco AmarilloConi Coll, Juan Dordal y Ulises (el precioso chiquitín de la foto) son los viajeros de El Barco Amarillo, un velero one-off de acero y juntos están yendo «rumbo al norte». Su punto de partida es Brasil. En septiembre del año pasado volaron a Florianópolis a buscar su barco: el Tangaroa2 , y zarparon. Ya van 5 meses de viaje y esto continúa. No se han puesto fechas de llegada ni una programación de lugares delineada. Sin apuro van los 3 navegantes a vela. Su nave va a un promedio de 5 nudos, esto es a 10 kilómetros por hora.

Para lanzarse a esta aventura Coni y Juan tuvieron que alquilar su departamento en Buenos Aires, dejar sus trabajos, guardar muebles y pertenencias de años compartidos en pareja. En definitiva: «soltar hábitos, rutinas, sueldos, y otras seguridades». Han dejado por un tiempo los domingos en familia, las salidas con amigos entre otros lazos importantes. ¿ Y como lo van gestionando?  Con la renta de su departamento, notas sobre destinos que escribe Constanza para distintos medios (¿no lo dije?, ella es periodista), y además cuentan con el apoyo de empresas que acompañan su proyecto como Assist Card y Movistar, que ayudan a financiar la bella travesía.

[pullquote]»Nuestro objetivo no es correr ninguna carrera, más bien todo lo contrario, cuánto más dure, mejor»  [/pullquote]

El Barco amarillo-Constanza Coll

EL BARCO AMARILLO Algunos datos generales del velero donde vive, viaja y sueña literalmente el trío viajero. Está hecho de acero, de 9 metros de eslora (largo), tiene un espacio similar al de un motorhome: un camarote para dos en la popa, otro chico en la proa para Ulises, un baño sin ducha, una cocina con una hornalla y sin heladera. Además, dos sillones en las bandas que se arman como cuchetas cuando las visitas duermen allí. El espacio es reducido dentro, pero lo que importa es el afuera. Allí, ya hablamos de un espacio ilimitado, y la puerta al mundo que viven estos viajeros: infinita.

Coni, Juan y Uli han navegado mucho estos meses,  se han vuelto expertos en playas y rincones de Brasil. Aunque hay algo que el viaje les deja, que es indeleble: cada día del trayecto es un tesoro que los marcará a cada uno y no los suelta más.

En esta ocasión como otras veces en el blog Bolso de Mano, la idea es que Coni en su rol de viajera responda a la pregunta ¿Por qué nos hace bien viajar? Aquí van sus respuestas.

¿Qué aspectos positivos notas que les va dejando este viaje en el Barco Amarillo (a nivel individual-familiar?

Coni: El aspecto más positivo es la libertad, la libertad de disponer de nuestro tiempo. Para hacer lo que queremos en el momento en que queremos. Para estar juntos en familia, y libertad a nivel mental. Dejamos una vida cerrada en Buenos Aires, donde estaba todo dicho con nuestras profesiones, nuestra casa, nuestra familia y rutina. Ahora desde que empezamos el viaje, estamos haciendo toda una cosa nueva. Vinimos pensando en hacer algo, y en la medida que fue pasando el tiempo, fuimos mutando. Y se abrieron otras puertas y posibilidades de futuro con las que no contábamos antes. Ni siquiera vislumbrábamos. Nos habilita a tener una vida diferente a la que teníamos.

¿Viajar nos ayuda a conocernos más?

Coni: Creemos que al tener tiempo, uno puede estar más en contacto con uno-y cuando estás en el medio de una rutina muy apretada no tenes ese tiempo necesario para pensar en lo que queres hacer o en lo que te gusta hacer…No podes tomar las decisiones sobre lo que haces todo el tiempo. Y también nos ayuda a conocernos más entre nosotros, ni hablar estando dentro de un barco que es un espacio super reducido, en el que nos vemos las caras todo el tiempo. Sino también porque navegando nos encontramos con momentos difíciles, otros de placer, de aventura y nos hace conocernos y ver como reaccionamos a las distintas situaciones. Sobretodo, Juan, el papá de Ulises ahora pasa 24 horas con él, que antes no pasaba. Al estar trabajando 8 horas dentro de una oficina, no podía conocerlo de la manera en que lo conoce ahora, intercambiar con  él y todo lo que están viviendo. Y también para Ulises, que lo está conociendo un montón a su papá. Yo trabajaba free lance desde que nació Ulises, así y todo tengo más tiempo, y como está el padre también tengo una nueva forma de relación con él: más libre.

¿Por qué eligieron recorrer la costa brasileña en este viaje? ¿Es una navegación exigente y hasta ahora han tenido momentos difíciles?

Coni: Empezamos a navegar hace 8 años, y nunca nos gustó la náutica a modo de regata (corriendo o haciendo velocidad). Nos gusta la navegación como una forma de viajar. Nuestro barco es nuestra casa y se convirtió en una especie de motor home del mar. Siempre nos gustó ir cada vez más lejos. Cuando se terminó la costa uruguaya, Juan con la ayuda de ex alumnos de él fue hasta Floriánopolis que era el siguiente puerto. Y ahí recién nos sumamos Ulises y yo, porque Uli era muy chiquito cuando hizo esa navegación, y era invierno. Y no quisimos que la hiciera, me quedé con él y Juan la hizo solo. Y desde Floránopolis hasta Angra donde estamos en este momento la hicimos los 3 juntos. Hasta Florianópolis te diría que es más difícil y por eso nuestra elección que no estuviera Uli. Por ejemplo, está el cabo Santa Marta que es difícil de navegar, hay vientos más fuertes. En general se navega en invierno porque el viento predominante es del sur. Hasta Florianópolis la navegación fue más desafiante, pero desde que estamos los 3 podemos elegir los pronósticos para navegar seguros y tranquilos.

[pullquote]Lo más importante es que no tenemos fechas, y como no tenemos una fecha de regreso, ni de llegada a ningún lado-podemos elegir con tiempo y esperar el mejor pronóstico para hacer las navegaciones de 3 ó 4 días sin puerto en el medio[/pullquote].

En lo que tenemos más cuidado es en como somos nosotros como familia navegante. Juan me hacía una alegoría con una banda de música-y me decía «Si en una banda, el grupo se lleva mal con el baterista, se cambia el baterista y ya está. Pero nosotros no tenemos una carta de cambios, somos nosotros 3, por ahora y el barco. Por eso, tenemos que llevarnos bien, tenemos que respetarnos. Tratar de navegar y compartir de la mejor manera posible, tenernos paciencia y ponernos en el lugar del otro. Es el desafío de estar todo el día juntos, poder respetarnos y cuidarnos.

Ulises-El barco amarillo

Momentos del viaje que rescatas y atesoras de septiembre hasta ahora

Es difícil elegir momentos del viaje hasta ahora porque repaso las fotos del Instagram y me emociono por cada una, me traen recuerdos hermosos. Pero en navidad le regalamos la tabla de surf y estuvo jugando desde ese momento hasta ahora con su tabla en el mar. Quiere ver peces en el fondo del mar, hacer snorkel como el papá con sólo 2 años; el respeto que tiene por el mar nos enorgullece. El tiempo compartido, las tardes, las noches, los cielos estrellados. Siempre nos acordamos de un día en Florianópolis  que estábamos los 3 en el barco mirando el atardecer, que Ulises realmente se emocionó, se le cayó una lagrima mientras sonreía; y decía los colores que veía. Y nos pareció muy loco para su edad. Creemos que le estamos dando una vida en contacto con la naturaleza y con su familia, que para nosotros es super valiosa.

Para seguir las aventuras de Coni, Juan y Uli en El Barco Amarillo, aquí van las direcciones:

A través de Instagram: El_Barco_amarillo; Facebook: Tangaroa2; o www.elbarcoamarillo.com.ar; Contacto:  coll.constanza@gmail.com

 


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Acerca de Dolores Yomha

Soy Dolores Yomha, nací en Buenos Aires, Argentina. Trabajo en Radio, escribo free lance sobre viajes en revistas y este blog es de mi autoría. En el 2008, viajé siete meses por el mundo con otras 4 amigas a través del pasaje Vuelta al Mundo (Round The World) que comercializa una fusión de aerolíneas. Esa experiencia me ha hecho más feliz, más curiosa y porque no, más segura. La idea de este blog es compartir información de viajes pero también la inspiración por viajar (por más grande o pequeño que sea el destino). “El viaje es una especie de puerta. A través de ella salimos de la realidad”. Guy de Maupassant

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