Esquel(II) paisajes soñados y una salida en kayak para el recuerdo(segundo post)

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FullSizeRender(2)Fue intensa la agenda de actividades en esta ciudad sin fecha oficial de fundación. Y al ir por pocos días el tiempo te limita, por eso sugiero una estadía de cinco días para aprovechar lo máximo posible. En este viaje invitada por Esquel junto a otras periodistas de viajes, pudimos ver bastante. Estuvimos en la laguna La Zeta, a sólo 4 km de la ciudad, hacia el norte. Los pinos que rodean fueron plantados en 1956 y además hay un plan de manejo para especies nativas como los cipreses, maitenes y ñires. Estuvimos en un horas de siesta (después del mediodía) y en semana-pero apenas al verla se la puede imaginar rodeada de esquelenses los fines de semana. Desde una glorieta con ubicación privilegiada uno puede mirar a su alrededor y simplemente encantarse; casi 110 aves merodean estas aguas.

[pullquote]Una de los puntos que más me impactó, y que atraerá mucha gente una vez que se instale su nombre, es Piedra Parada.[/pullquote]

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Piedra Parada, paraíso de escaladores y con una energía particular. Lo eligen para jornadas de yoga y meditación.

 

 

 

 

 

 

 

Lo que pareciera pura meseta, llanura, valles y cañadones con vegetación achaparrada, cobra un alto sentido visual- y es de lo más peculiar que vi en cuanto hablamos de turismo arqueológico. Es una formación rocosa de 245 metros de altura, a 140 km camino al este de Esquel y a 45 km de la localidad mapuche de Gualjaina. Erguida y gigante, a la vera del río Chubut, la roca es  monumental y funde de una silueta peculiar al lugar. Fue centro de la caldera de un volcán que un día se apagó, y sus fluidos se solidificaron. Para escaladores esta zona es una propuesta única-Los ves subir, en el marco de unos colores sepia increíbles. Para montañistas es un lugar único e inspirador.

Esta región fue paradero de pueblos originarios y dicen las excavaciones hechas en 1979, por un grupo de geólogos, que ya existía vida allí 5100 años atrás.

Recorrer Piedra Parada con sus rincones y caminos lleva el día entero. El programa es almorzar cerca del río. Caminar y dejarse llevar por lo espectacular del paisaje. Cubrirse del silencio y la calma de este rincón de la provincia. Cuando estuve, había poca gente. Los turistas que había escalaban, aunque también una pareja extranjera disfrutaba de un treking en esta zona de estepa. Quienes corran la voz sobre Piedra Parada y su encanto, develarán al mundo que hay bellezas naturales en roca en Argentina, imponentes y enormes como para impresionar a los más viajados.

[pullquote]Otro de los días, fue dedicado al fascinante Parque Nacional los Alerces.[/pullquote]

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Con las compañeras de viaje y Martín, y Micaela de Frontera Sur

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Por RN 259 y RP 71 hasta Villa Futalaufquen, donde está el centro administrativo del parque (52 km). Recorrimos pedazos del río arrayanes, lagos y otros ríos de colores y agua puras; el fabuloso Alerzal Milenario, en el que es posible ver un árbol subir hacia lo más alto sin pedir permiso y revelar en su tronco el paso del tiempo.«El Abuelo» como lo llaman,  tiene 2600 años. Para verlo fuímos en una excursión lacustre, y tras un treking accesible-se llega a los pies de este ejemplar.  Al que hace poco, le terminaron de construir un sendero-que facilita la caminata hasta su ubicación. Los 60 metros de altura del Alerzal Milenario conmueven. 

Será que los años dan experiencia, y cuando esos años tienen viajes de por medio, hay oportunidades que son difíciles de olvidar. Hay un plan que recomiendo a los que saben apreciar el paisaje y la vida al aire libre, y es un paseo en Kayak con la Agencia Frontera Sur (www.fronterasur.net)

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En La Estancia El Aura( en el Lago Verde), nos encontramos con Martín Capllonch, que con total dedicación y paciencia, nos explica las bases del kayak, para sortear junto a él y su equipo, los escollos que presentan los lagos cristalinos y ríos del Parque Los Alerces. Los chicos de Frontera Sur, nos dan los trajes de neoprene, chaleco flotador y faldones-así vestidos, salimos. El agua es muy fría y hay que evitar cualquier riesgo. Casi sin esperarlo remamos 14 km, y desde las barcazas, hay que decirlo: las vistas son encantadoras. Como marca Capllonch «Miren como se ve el Parque desde el agua»; y tiene toda la razón; ya que se ve bien distinto. Y al estar en acción, uno percibe distinto. Es como si se atendiera mejor al entorno.

whatsapp-image-2016-11-12-at-10-51-41La naturaleza hasta se vuelve más propia. Se ven los coihues, el paisaje es maravilloso. Sin olvidarse de la asistencia perfecta de tres guías amables y divertidos, al compás de nuestros kayaks. Mientras a los costados se escucha bien claro el canto del cauquén, un pájaro de cuello largo, que acompaña de forma repentina. Al llegar hasta el río Arrayanes, las aguas turquesas dejan bien clara su presencia. Martín, tiene carisma y una risa contagiosa, propone charlas en el grupo. Es un guía con vocación, y la empresa tiene años trabajando en turismo. Todo está planificado con responsabilidad y timing pero no pierde la espontaneidad ni la gracia. En una playita, Martín, nos agasajó junto a sus compañeros, con una picada.  Y después seguimos remando hasta el lugar de donde salimos, allí brindamos y los guías nos despidieron con un rico licor, y salimos convertidos -por un momento- en surcadores de las aguas más lindas del suelo argentino.

Si te gusto este post sobre (Esquel, Chubut, Argentina), y no leíste el pimero de este viaje, leé

Esquel (I),a pura cabalgata, gaucho y paisaje soñado (primer post)

 


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Acerca de Dolores Yomha

Soy Dolores Yomha, nací en Buenos Aires, Argentina. Trabajo en Radio, escribo free lance sobre viajes en revistas y este blog es de mi autoría. En el 2008, viajé siete meses por el mundo con otras 4 amigas a través del pasaje Vuelta al Mundo (Round The World) que comercializa una fusión de aerolíneas. Esa experiencia me ha hecho más feliz, más curiosa y porque no, más segura. La idea de este blog es compartir información de viajes pero también la inspiración por viajar (por más grande o pequeño que sea el destino). “El viaje es una especie de puerta. A través de ella salimos de la realidad”. Guy de Maupassant

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