Estancia Villamaría, un paraíso en Cañuelas

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Estuve un fin de semana en la Estancia Villamaría, en Cañuelas,  como regalo de cumpleaños que me hizo Pablo para este año.  Fue un regalazo después de pasar por dos años sin festejos cumpleañeros tras la pandemia y sus respectivos encierros. Como cumplo en marzo tuve los dos años con limitaciones para salir. Y para mi felicidad, este año se revirtió mi suerte y conocí uno de los campos más lindos de la provincia de Buenos Aires.

villamaria club de campo

Hay distintas opciones: día de campo, un fin de semana o celebrar algún cumple, aniversario o el algún acontecimiento familiar.  Nosotros elegimos ir de sábado a domingo, y nos quedamos en una de las habitaciones de la casa principal.  Esa  es la casona de diseño Tudor Normando que Alejandro Bustillo hizo para la familia de Celedonio Pereda ( uno de los empresarios del agro más importantes del siglo XX), con 3 plantas y muebles de época en cada piso.

Apenas llegamos al lugar en el mediodía del sábado, nos recibieron con un asado.  De entrada, empanadas, y una abundante parrillada con carnes rojas, pollo, chorizo, morcilla, acompañada de papas y batatas cocinadas, y ensalada. El postre fue un flan exquisito con dulce de leche y crema.

Después de esa primer comida, nos dio ganas de hacer una caminata por el parque que es un espectáculo en si mismo.  Fue un diseño de 65 has de Carlos Thays y Benito Carrasco, con cipreses, nogales, nísperos, alcornoques, palmeras, álamos y robles americanos. Tiene colores por todos lados y un lago artificial, por donde se asoman patos y aves. El lugar entero invita a caminar y relajar la vista en el entorno, es como estar dentro de un cuadro. Mientras almorzamos hubo pruebas a caballo y espectáculos de jinetes, pero nosotros no llegamos a verlos, porque nos tomamos el tiempo de comer tranquilos. Aunque cuando terminamos nos acercamos donde estaba un grupo de gauchos payando, haciendo bromas y poniéndole humor a las primeras horas de la tarde.  Un rato simpático y telúrico, fue divertido!

Después más caminata, unas fotos de la casa de sueños, o por las dos casas de ensueño del casco histórico. Porque además de la principal, hay una segunda casa  de estilo francés, que también tiene cuartos para huéspedes. Si bien es más antigua,  data de 1870,  fue decorada más moderna que la principal de estilo inglés. Ambas  tienen espacios de lounge,  o cuartos de juegos. En la principal hay una mesa de villar, juegos de mesa, libros y hay objetos y prendas gauchescas a la venta.

La tarde en la Estancia Villamaría 

A la hora del té, nos esperaba una mesa de cuadraditos dulces, tortas fritas y hasta chipas. Después nos quedamos leyendo un buen rato en una de las salas, donde había libros sobre la historia de la Estancia y su célebre arquitecto Alejandro Bustillo. Interesante leer sobre los orígenes de este lugar y quienes vivieron allí.

 

Después subimos para recorrer y conocer más del interior de la casa principal, que tiene 3000 metros cuadrados. Cada rincón está decorado impecablemente y hay muebles de época de gran valor y cuadros de artistas de renombre. Dentro de la decoración de interiores es un lujo el uso de revestimiento de madera de roble que se extiende hasta el techo, los pisos de mármol tipo damero, y las terminaciones con materias primas nobles.

La noche en la Estancia Villamaría  Cuando cae la noche es un momento super especial, porque las casas se iluminan en su exterior, y el conjunto del cielo azul oscuro con estrellas, es mágico.  No hay más palabras para describir esa imagen.  Uno puede quedarse por horas contemplando el infinito y suspirando, porque realmente el lugar es de película.

La cena en Estancia Villamaría  Nos dieron una entrada de bastones de mozzarella con hojas verdes, un principal que fue una pasta rellena con salsa de hongos, y una tarta de chocolate con salsa de maracuyá. Todo súper rico y gourmet.

La habitación  El cuarto divino, enorme y  con un empapelado de sueño. Los muebles antiguos y un baño de época, de un blanco  perfecto. Bellísimo! Tenía máquina de café nespresso, televisión con Direct Tv, y en el baño, productos de tocador, batas y pantuflas.  Tenía además un pequeño balcón con dos silloncitos y mesa para desayunar o tomar algo desde el primer piso de la casa.

Nos fuimos a dormir enamorados del lugar, y sabiendo que nos estábamos regalando un tiempo único para los dos, digo Pablo y yo.

El desayuno y la mañana en Estancia Villamaría  El desayuno colmó las expectativas: café, té , jugo de naranja, huevos revueltos, tostadas, dulces caseros, medialunas y ensalada de frutas, para arrancar el día con todo. Diez puntos! Tuve la oportunidad de hacerme masajes pero estaba tan maravillada con el lugar, que no quise perder un minuto encerrada. Así que no lo elegí, pero para quienes les interesa, los pueden pedir (esto se abona aparte).

Lo que sí quisimos los dos fue aprovechar la cancha  de tenis, y nos vestimos con  ropa deportiva. Allí estuvimos jugando unos cuantos games, y como hace mucho no lo hacíamos, lo disfrutamos mucho.  De ahí nos fuimos a bañar, y nos vestimos para bajar a almorzar.

El segundo almuerzo en Villamaría Previo a esa comida, tuvimos un buen momento de folklore y danza. Era un cantante con guitarra, y dos bailarines, que hicieron 3 canciones. Sonaban muy bien, y me gustó que fuera corto porque dejó con ganas de más. De entrada, comimos un paté capresse con escabeche de vegetales, de principal una pasta con salsa putanesca  y de postre, una mousse de chocolate con merengue. Riquísimo todo nuevamente!

Llegaron nuestras últimas horas en Villamaría, estancia a la que uno quisiera volver siempre. Es bella, única, sofisticada y placentera.  Quisimos dar una vuelta a caballo, pero estábamos cortos de tiempo, así que quedó pendiente.

Qué más tiene la Estancia?  WIFI, Direct Tv, Juegos para niños, pileta descubierta  y solarium (para uso en verano), canchas de voley, fútbol, y tenis. Práctica de golf. También se pueden hacer paseos en carreta, y muchos fines de semana programan actividades como meditaciones, clases de yoga y otras disciplinas.

Está ubicada entre los partidos de Ezeiza y Cañuelas, a la altura del kilómetro 1,8 de la ruta 205. Puede tomar 1 hora y media llegar hasta allí en auto desde la ciudad de Buenos Aires.

¿Conoces Estancia Villamaría? Te gustaría ir, ¿Cuál ocasión elegirías para celebrar allí?

 

 

 

 


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Acerca de Dolores Yomha

Soy Dolores Yomha, nací en Buenos Aires, Argentina. Trabajo en Radio, escribo free lance sobre viajes en revistas y este blog es de mi autoría. En el 2008, viajé siete meses por el mundo con otras 4 amigas a través del pasaje Vuelta al Mundo (Round The World) que comercializa una fusión de aerolíneas. Esa experiencia me ha hecho más feliz, más curiosa y porque no, más segura. La idea de este blog es compartir información de viajes pero también la inspiración por viajar (por más grande o pequeño que sea el destino). “El viaje es una especie de puerta. A través de ella salimos de la realidad”. Guy de Maupassant

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